Un local de videojuegos acumula líneas de producto con rotaciones distintas: títulos nuevos que entran por lanzamiento, usados que llegan de canje, consolas de exhibición, controles sueltos, suscripciones y códigos digitales que no ocupan estante. Cuando todo convive en una misma lista o planilla sin estructura, encontrar un artículo específico es más lento que atender al cliente de memoria.
Organizar el inventario no significa adoptar un ERP complejo. Alcanza con definir categorías claras, campos mínimos para cada publicación y una rutina breve de revisión. La ganancia real aparece cuando alguien que no conoce el stock de memoria puede encontrar un producto, verificar su estado y responder una consulta sin depender de quien lo cargó.
Mis Carpetas es una herramienta de catálogo, no un marketplace: no procesa pagos ni cobra comisión por venta. Vos cerrás cada operación directamente con tu cliente.
1. Separá lo que se vende distinto
Videojuegos, consolas, suscripciones y accesorios tienen lógicas de precio, garantía y entrega diferentes. Un control de PS5 no se describe igual que una gift card de PlayStation Store. Clasificar desde el inicio evita mezclar publicaciones que confunden al visitante.
Si tu local también vende fundas, cables, soportes, auriculares o figuras, agrupalos como accesorios con una subcategoría visible. La clave es que el comprador no necesite recorrer todo el catálogo para encontrar una categoría específica.
2. Definí campos que no puedan faltar
Cada publicación debería tener nombre, categoría, plataforma, formato (físico o digital), condición, precio y al menos una imagen. Los datos opcionales —edición, idioma, contenido incluido— agregan valor pero no deben bloquear la carga.
Para productos usados, registrá el estado del disco o cartucho, si conserva caja y manual, y cualquier detalle visible que un comprador preguntaría en el mostrador. Esa información reduce consultas repetitivas y genera confianza.
3. Cargá por lotes cuando el volumen lo justifica
Si recibís tandas de productos nuevos o canjeados, una planilla CSV con las columnas correctas ahorra tiempo frente a la carga individual. Prepará una plantilla con los campos obligatorios y completala antes de importar.
Revisá el resultado después de cada importación: verificá que los precios se cargaron en la moneda correcta, que las plataformas coinciden con las opciones del catálogo y que ninguna publicación quedó sin imagen ni categoría.
4. Revisá stock y precios con una rutina fija
Elegí un día semanal para recorrer el inventario publicado. Marcá como agotado lo que se vendió, actualizá precios que cambiaron y retirá productos que ya no forman parte de la oferta. Un catálogo con publicaciones vigentes vale más que uno grande con información vieja.
Si tu local tiene horarios de atención, la revisión puede coincidir con el cierre o la apertura. Lo importante es que no pase más de una semana sin comprobar que lo publicado refleja lo que hay en el mostrador.